Julián permaneció arrodillado frente a Mariana, con una mano apoyada sobre su vientre y la otra rodeando sus dedos.
La noticia parecía haberle quitado la capacidad de hablar.
Mariana lo observó entre divertida y emocionada. Había imaginado varias veces cómo reaccionaría cuando se lo contara. Pensó que la abrazaría, que sonreiría o que comenzaría a hacerle preguntas. No esperaba encontrarlo completamente inmóvil, mirándola como si acabara de entregarle algo demasiado hermoso para ser real.
«¿Vas