Los seis meses de trabajo de Gabriel en Puerto Claro terminaron con una noticia mejor de lo esperado. La nueva ruta funcionaba, los comerciantes querían mantenerla y varias comunidades recibían libros, papel y herramientas con mucha más facilidad que antes. El problema era que el hombre con quien Gabriel se había asociado quería que él permaneciera en Puerto Claro de manera definitiva. Gabriel regresó a casa con la propuesta guardada entre sus documentos y no dijo nada hasta después de cenar.
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