Cuando sus ojos se posaron en ella no hubo vuelta atrás.
Lucía tan increíblemente hermosa que casi había perdido el aliento al mirarla.
Su cabello trenzado hasta la cintura rodeado de flores se veía precioso, sus labios rojos, su dulce rostro ¡Y qué decir de su cuerpo para el pecado! Parecía una pequeña hada provocadora.
Su Carol lucía tan arrebatadoramente tentadora que tuvo que gruñirle a los machos a su alrededor quien la miraban fijamente.
¡Ella era suya y nadie más podía mirarla!
Los celo