Después de cubrirse la cara con un hiyab de Mina y rociarse con un perfume de vainilla pese a las reglas de la manada que específicamente decía que nadie podía usar olores fuertes debido al buen olfato de los cambiaformas, Mia aprovechó a salir de la caravana, no le gustaba salir de esa forma pero era lo que debía hacer sino quería tener a su alrededor al hombre que había decidido que era suya y que la encontraba en cualquier lugar.
No quería toparse ni con él no con ningún otro que no fuera De