Stellar
—No te quiero más. No te amo. Aunque te arrodilles frente a mí, eso no cambia nada.
Esas palabras crueles destrozaron el corazón de Grasya, pronunciadas por Severen, su amor de la infancia, el chico que una vez juró eternidad. Cuando su padre fue incriminado y arrastrado al mundo criminal, Severen le dio la espalda para proteger su estatus, abandonándola a su suerte en el frío.
Desesperada y sola, Grasya hace un pacto mortal con el único hombre lo suficientemente poderoso para salvarlos: Helios Cruzadas de Crassus. Un nombre que se susurra con temor, un hombre devastadoramente guapo pero implacable, el heredero del imperio más oscuro del país. Él no pide; toma. No ama; posee. Y la ha deseado mucho más tiempo del que nadie imagina.
—Ahora me perteneces —le advirtió—. Y aunque supliques… nunca escaparás de mí.
Ella se lo entregó todo: su libertad, su inocencia, su corazón roto. Cambió la incertidumbre por seguridad y, poco a poco, descubrió que el monstruo que todos temen es el único que realmente la ve.
Ahora, mientras el arrepentimiento impulsa a Severen a intentar recuperar lo que tiró, Grasya pregunta en voz baja:
—¿Y si él quiere recuperarme?
Helios sonríe: letal, posesivo, absoluto.
—Entonces lo reduciré a cenizas.