Mundo ficciónIniciar sesiónEllos se separaron por incompatibilidad de caracteres, pero los años han pasado. Cada quien ha hecho su vida, un encuentro casual, hace que replanteen sus antiguas decisiones y se pregunten que fue lo que realmente sucedió con su amor. ¿Podrán dejar el pasado en el olvido?, o ¿Darán una nueva oportunidad al amor?
Leer másFinalmente, las niñas llegaron a la empresa, la familia al completo se reunió nuevamente, los ojos de Luana brillaban de felicidad mientras las lágrimas rodaban a borbotones por sus mejillas, abrazo a sus hijos fuertemente como si aún pensara que todo era un sueño y que despertaría nuevamente sola en aquel lugar donde fue encerrada cuando estaba embarazada.Su mente aún tenía lagunas con respecto a esa época, breves destellos de recuerdos inundaban sus sueños, era necesario que el nuevo psiquiatra que Valentino había conseguido la atendiera, aunque ya le habían dicho que como parte de su recuperación debía empezar una terapia de trauma, hacerle revivir sus recuerdos para que no siguieran atormentándola.Era hora de que enfrentara su pasado oscuro.Saco esos pensamientos de su cabeza y miro a sus hijos, orgullosa de lo valiente que demostraron ser en los últimos eventos en los que se habían visto envueltos.Valentino tenía las manos cruzadas bajo su barbilla mientras los observaba en s
Valentino los observo en silencio, había algo extraño en esa familia, solo quedaba ver cuál sería la reacción del anciano ante la osadía de su hijo.—Bueno señor Ordóñez, ya sabe a lo que he venido.—Lo sé. — Respondió calmadamente Valentino y mirando a Nicolás hablo. —Están en la sala de juegos, ve tú por ella.El rostro angustiado de Aarón no le paso desapercibido, mientras la cara de la mujer era de furia extrema.—Papá, no debiste molestarte, yo había venido por mi sobrina.—Cállate. —Rugió el anciano. —Tú y yo hablaremos en casa. Además, quiero a esa mujer lejos de ti, llévatela antes de que haga que la detengan.—Papá, no seas así, recuerda quien es ella.—Porque lo recuerdo es que te digo que no la quiero ante mi presencia nunca más.—¡Tomás!, ¡cómo puedes tratarme así! — grito la mujer histérica. —Soy la madre de Aarón.—Espero que recuerdes que eres su madre, antes de hacer estupideces, ahora lárgate o te arrepentirás si continúas aquí. ¡Sáquenla! —grito a sus subordinados, q
—Buenas tardes, ¿en qué puedo servirle? — pregunto Valentino seriamente.—Vine a recoger a la señorita Mindy, me envía el primer ministro.—¿El primer ministro? ¿Mindy?, disculpe, pero no sé de qué está hablando.—Sabemos que usted recogió a la señorita Mindy, por orden del primer ministro, y como no puede venir directamente me envió a mí en su lugar.—Lo siento, sigo sin entender, por otro lado, ni siquiera conozco al primer ministro y en caso lo conociera, ¿cómo confirmo que usted viene de parte de él?—¿Se está negando a entregar a Mindy? — inquirió el sujeto molesto.—La verdad es que no sé de qué hablas, vienes a mi oficina, de manera prepotente te diriges a mí y que quieres que te entregue a una supuesta persona que está en mi poder. Discúlpame, pero estas, loco. ¿Sabes siquiera quien soy yo? Retírate, o te haré sacar con seguridad, me estás haciendo perder el tiempo.El tipo se irguió en todo su tamaño, dejando ver que le llevaba más de una cabeza de altura a Valentino, creyend
Del otro lado de la línea maldijeron, tiraron todo lo que estaba en el escritorio, era una lástima que el negocio se hubiera caído tan pronto, el problema sería hablar con los futuros clientes que ya habían dado el cincuenta por ciento del valor del producto.Maldijo nuevamente mientras sacaba un puro del cajón de la derecha de su escritorio, lo cortaba y lo encendía, aspiro una bocanada de humo cuando entro su mujer y al verlo en ese estado solo pudo suponer que el negocio se había ido por el caño.—Nuevamente lo perdimos.—No te preocupes mujer, ese niño caerá en nuestras manos nuevamente, solo hay que tener paciencia. Y en lo que respecta a la niña, se salvó esta vez.—Pero era la única manera de tener al primer ministro en nuestras manos. —Hablo la mujer.—Lo sé cariño, pero ya encontraremos la manera de tenerlo en nuestras manos, creo que tiene una hija de veinte años, ¿no?—Así es, está en la universidad, ¿has pensado en algo?—Sabes que siempre estoy pensando en todo. Tú no te
Último capítulo