44 Curvy

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LibethCa  Recién actualizado
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Resumen
Índice

“¿Alguna vez te han dicho lo asquerosa que eres?” Esa fue la frase que acabó con la poca autoestima que me quedaba, que no era demasiada tomando en cuenta todo por lo que había pasado desde niña; pero justo en ese momento terminó derrumbándome por completo. Y no es que la hubiera escuchado por primera vez, pero ese día terminó siendo uno de los peores de mi vida, cuando aquella ruin locución, salió de la boca de la única persona que nunca me había menospreciado. Tal parece que no fue lo suficiente como para destrozarme la vida y prefirió asegurarse, haciéndolo justo frente a todos, en mi fiesta de cumpleaños número dieciocho. ¿Podría haber algo más vergonzoso que eso? Pues si… Las risas y las burlas que siguieron a esa triste y devastadora escena, llenaron el espacio, haciéndome imposible respirar. Podía ver sus caras llenas de desprecio y satisfacción por lo ocurrido, como si el maravilloso plan hubiera sido todo un éxito. Me aferré con fuerza a mi vestido floreado, el que mi abuela me había comprado especialmente para esa ocasión. Di varios pasos atrás, tratando de ponerme a salvo de la crueldad que irradiaban, pero todo fue en vano cuando mi espalda tocó la pared de aquel salón. Entonces supe que ya era imposible escapar. Todo lo que pasó después, aún me atormenta en mis noches de sueños, o de insomnio, según sea la caso. Y sé que debería sentirme mejor después diez años, pero no es así. Hoy, con veintiocho años, continúo llevando dentro de mí a aquella joven insegura y torpe de la que todos se burlaban, con la diferencia que ahora sí sé diferenciar a las personas que realmente me quieren. O eso creí, hasta que nos encontramos nuevamente y todo volvió a repetirse.

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Capítulo 1. La entrevista.
Elizabeth Collins.«Esto es el colmo» pienso mientras intento colocarme el vestido que apenas hace una semana había comprado únicamente para esta entrevista.—¡No puede ser que haya subido! —pataleo de la impotencia. —¿En qué momento comí tanto?Me siento frustrada a un nivel inasequible. Esta es mi única opción, no tengo nada apropiado para ir a esa entrevista y me temo que si no me visto decentemente perderé la única oportunidad que tengo de acceder al puesto de diseñadora en Edwards Desing & Fashion.—¡Por dios, Elizabeth! ¿Cuándo vas a aprender a cerrar la boca? —la voz de mi prima desde la puerta me sobresalta. —Nuevamente subiste, ¿No? Si sigues así tendrás que diseñar ropa especial talla híper plus para ti misma.Sus carcajadas de burla no hacen
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Capítulo 2. La entrevista 2
 Elizabeth Collins. —¡Elizabeth Collins! —una señora de mediana edad llama en voz alta desde el lado opuesto del salón. Me sobresalto un poco, estoy tan ensimismada ensayando mentalmente las respuestas que debo dar allí adentro que cuando escucho mi nombre mi corazón literalmente salta y se queda atorado en mi garganta. —Soy yo, Señora —me apresuro a levantarme y alisar mi vestido. —Yo soy Elizabeth Collins. —Usted es la siguiente entrevistada, ya la están esperando —me señala con la mano el pasillo detrás de ella y la sigo. Parece bastante amable o por lo menos no me mira con indiferencia como las demás que trabajan aquí. Mi corazón retumba fuerte cuando nos acercamos a una puerta doble de vidrio color ahumado donde se dicta con letras grandes: Departamento General de diseño. Es la primera entrevista laboral de toda mi vida y la ansiedad me mata; siempre he trabajado con mi abuela en el mercado
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Capítulo 3. Decepción.
Elizabeth Collins.«Le llamaremos si es seleccionada para el puesto» la frase y la sonrisa fingida de la encargada rebotan en mi cabeza de manera dolorosa. Es obvio que lo dijo solamente por cumplir con el protocolo y muy seguramente para no hacerme sentir peor de lo que ya estaba.En la entrevista ni siquiera se dignó a preguntarme cosas esenciales sobre diseño o mis referencias personales o laborales, lo cual hubiese sido lo correcto, al contrario, ignoraba mis respuestas la mayor parte del tiempo y en varias ocasiones sus comentarios acerca de mi aspecto sonaron toscos y denigrantes.Cuando vi que puso mi currículo en un conjunto separado de otras 3 que estaban hacia su derecha, me di cuenta que ya tenían pre seleccionadas para el puesto.Llego a mi habitación hecha un mar de sueños rotos, lanzo en la esquina mis zapatos mojados por el raudal y me tiro de espaldas en la cama con la
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Capítulo 4. Recuerdos que duelen.
Elizabeth Collins.Mi celular vuelve a sonar un par de veces más, pero como está dentro de mi bolso tardo en encontrarlo entre los miles de cosas que cargo conmigo siempre.—Hola —contesto cuando por fin logro tomar la llamada.—Hola, amor, ¿Cómo te fue en la entrevista? —la voz agitada de Víctor se oye desde el otro lado. —Disculpa que no haya llamado antes, es que estaba muy ocupado, apenas ahora puedo hacerlo.—Creo que me fue bien —miento. —Había muchas candidatas, pero no te preocupes, sé que siempre estas ocupado.Se oye un suspiro pesado del otro lado y un ruido raro y estridente que parece ser de un avión despegando.«De seguro está yendo para alguna reunión» pienso con tristeza. Ya no resulta nada sorprendente para mí; toda nuestra relación de algunos años para ac&aac
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Capítulo 5. Sugerencias.
Dante Edwards.—¡¿Qué significa esto, Dante?! —Luisa entra gritando a mi oficina como siempre. Corto la llamada en la que estoy y me concentro en saber el motivo de su histeria. —¿Cómo es eso que pediste a Eva a revisar personalmente los currículos? ¿Desde cuándo te metes en mi trabajo?Tira varias carpetas en mi escritorio provocando que uno de mis lapiceros caiga al suelo junto con estas creando un gran estruendo que llama la atención de Ariel, mi asistente.Con mis manos unidas encima de mi escritorio observo su berrinche sin decir nada. Hablar con ella como personas adultas resulta ser más difícil que hablar con una roca y esperar que ésta te conteste.—¡Ya no soporto esto! —sus gritos son tan estridentes que estoy seguro que se escuchan hasta el primer piso. —¿No puedes dejarme al menos una vez hacer lo
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Capítulo 6. La propuesta.
Elizabeth Collins.—¿Lissy? —escucho a mis espaldas y un escalofrío me recorre la espina dorsal al reconocer la voz de Dante. La caja de fresas que tengo en la mano se me cae y se esparcen por todo el local dejando a sus pasos un desastre de manchas rojas y frutas aplastadas.«¿Cómo me encontró?» pienso con un nudo en el estómago. No creo que sea una simple casualidad, este es el puesto más alejado de la cuidad y no tendría por qué estar por aquí como comprador.—¿Estas bien? ¿Te hiciste daño? —se acerca a mí y pregunta, examinando mis manos por si tengo alguna herida.Me obligo a mí misma a reaccionar de mi letargo. Me zafo de su agarre por puro instinto y doy pasos a mi costado determinada a demostrar mi disgusto por su presencia.—¿Qué haces aquí? —pregunto
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Capítulo 7. Malas noticias.
Elizabeth Collins.El día estuvo de mierda.Digo “estuvo” porque son pasadas las 1am y me falta mucho para llegar a casa, especialmente porque el último autobús pasó justo antes de mi salida y tengo que caminar por más de 20 calles para llegar.—¿Qué podría ser peor hoy? —resoplo, frustrada. Caminar no se me da mucho y menos tan cansada y deprimida como estoy de un día tan desgastante y agotador.Las calles están oscuras y silenciosas, como es de esperarse a esta hora de la madrugada, y lo peor de todo es que hay amenaza de lluvia. ¡Vaya vida de mierda la mía!Trato de enfocarme en lo positivo y es que esta caminata me hace realmente falta, pero aun así estar solita a esta hora no es nada agradable.Luego de aproximadamente 30 minutos, largos y sombríos, por fin llego hasta el portón de la
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Capítulo 8. El acuerdo.
Dante Edwards. Me tomo una larga ducha para sacarme de encima toda esta pesadumbre que cargo desde la mañana. Mi día terminó por irse a la m****a con esa cena familiar a la que mi madre nos obligó a asistir a todos los hermanos para hablarnos de la unidad, del apoyo y de los proyectos que debemos lograr juntos como familia, que, claramente fue un discurso de advertencia para mi persona y que se cerró con broche de oro al escuchar por enésima vez la misma historia del abuelo de como consiguieron levantar todo el imperio Edwards renunciando a cosas vanas y pensando solo en la estabilidad económica y el futuro de los herederos del apellido. Estoy plenamente seguro que esto es una obra más de mi hermana y que ya están enterados que Lissy y yo nos encontramos nuevamente, y, como era de esperarse, buscan el modo de hacerme “recapacitar” entre comillas, para alejarme de ella; lo que no tienen en cuenta es que ya no soy ese joven de 18 años al que te
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Capítulo 9. Mañana es el día.
Elizabeth Collins.—Ve el lado positivo, amiga —Alejandra trata de animarme. —Ahora podemos irnos juntas al trabajo y como tu horario será más flexible, a la tarde podemos ir al gimnasio o hacer yoga. Podemos almorzar juntas también.—Pero lo veré todos los días —resoplo. —Tendré que seguir sus órdenes.Acomodo las ultimas cajas para luego limpiarme las manos.—No puede ser tan terrible, ¿o sí? Además, puedes aprender muchas cosas. —me palmea el hombro. —Amiga, vas a trabajar en una de las empresas más reconocidas en la industria de la moda y con un muy buen salario, aprovecha la oportunidad.—No es el puesto que quería, pero lo del salario es cierto —me siento encima de un bulto y tomo mi botella de agua. —Encima, tú más que nadie sabes toda mi historia con &eacut
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Capítulo 10. Más reencuentros.
Elizabeth Collins.—Ya cálmate, amiga —Ale se ríe al notar como estoy literalmente temblando. —Todo va a estar bien, relájate, déjate llevar.—Créeme que lo intento.Sonrío, pero mi sonrisa es de puro nervios.Si digo que dormí anoche al menos un poquito, estaría mintiendo, no pude pegar el ojo y mis ojeras son mucho más notables esta mañana al igual que mi mal humor.—Estás hermosa, ese vestido te queda divino —golpea sus caderas con las mías para hacerse notar. —Ya, solo entra allí y triunfa. Te espero en la cafetería para que almorcemos juntas.—Ok, te aviso mi horario —me guiña un ojo antes de entrar a su lugar de trabajo, que es una librería muy renombrada en el edificio de enfrente de Edwards Desing & Fashion. Ella lleva más de 5 años tra
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