Culpable, su majestad

Culpable, su majestadES

Mena  En proceso
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Resumen
Índice

Todo comenzó con la traición a la realeza. Una princesa que aclamaba piedad y un príncipe ciego por las mentiras. A Freya la obligaron a nacer en un ambiente precario, sin un techo donde vivir, caminaba por las calles robando algo para comer, dormía bajo los bancos del pueblo, pero aquel día que pensaba iba a ser el último fue cuando entendió su propósito. Destruir a la realeza. Pues su destino había cambiado de un día a otro, una mañana tortuosa que terminaba por decidir el camino de su vida con tan solo una palabra: Culpable. PRIMER LIBRO I NO SE PERMITEN ADAPTACIONES DE CUALQUIER TIPO I

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15 chapters
1.
En el reino de Garicia, el rey estaba a gusto sentado en su trono. Desde allí veía a su legado, sus esfuerzos y su fuerza al construir ese maravilloso reino. Estaba contento; su hijo le daría un heredero, un futuro rey de Garicia. — ¿Qué crees que esté pasando allí afuera, esposa mía? — No puedo asegurar nada, mi rey, pero creo saber la razón de aquel escándalo. Desde la sala real se escuchaban barullos y gritos como nunca antes había sucedido desde su ascenso a rey. — ¡Livene! —exclamó el rey. — Su majestad —de inmediato su mano derecha, un hombre joven, se acercó a la pareja de reyes. — ¿Qué es ese escándalo? Livene se puso nervioso. — Verá, mi rey. Su hijo … El estado de alerta invadió al rey Gusteau. — Mi hijo qué, Livene. — No sabría cómo explicárselo, su majestad, su hijo … — ¡Padre! Las puertas grandes de la sala principal del castillo se abrieron dejando ver al príncipe Herald Hyde entrar muy apresurado y agitado. El príncipe estaba muy furioso y dolido, no pens
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2.
Ser princesa no había sido nada fácil. Desde los doce años, Eva fue educada para ser una reina excepcional algún día, pasaba horas y horas con un libro en mano al lado de tu tutora y de los maestros más viejos y respetados del reino. Su adolescencia le fue arrebatada. No existía ni un libro de la biblioteca real que no hubiese sido leído por la futura reina de los dos pueblos. Se sentaba todas las mañanas, junto a un gran ventanal que pedía a gritos ser abierto; tomaba uno de los libros de la lista que tenía y se dedicaba a leer sin descanso alguno. Algunos pajarillos se posaban en el ventanal, picando el vidrio bajo la estricta línea de una melodía extraña, a veces eran su distracción, otras su castigo. Su tutora no la dejaba sola, tenía la potestad y autoridad para reprender a la princesa si se necesitaba. Aunque sus castigos no eran extremos ni físicos, a Eva la tristeza la consumía; la mantenían asilada de todos, de sus padres, de su hermana que tanto adoraba y de su fiel can. Hab
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3.
Entre sus manos empuñaba una espada. La movía entre los aires con mucha destreza mientras practicaba sus movimientos. — ¿Es todo lo que tienes? —le dijo al muchacho. — No —respondió él. Las dos personas mirándose retadoramente se encontraban bajo la atenta mirada de los demás hombres. Estaban en el centro, rodeados en un pequeño círculo humano que se acostumbraba a hacer al finalizar el día; era una pequeña práctica que a muchos divertía y a otros lastimaba hasta morir. — ¡Kali! ¡Kali ¡Kali! —gritaban las mujeres y algunos hombres. — ¡¿Qué está pasando aquí?! De inmediato, todas las personas presentes en aquel enfrentamiento se colocaron erguidos y con ambos brazos a los lados. — General Galio. — Que alguien me explique qué está sucediendo aquí. — ¿No ve? Es su iniciación —respondió una de los implicados. — Kali —una mujer susurró al lado—. Cállese. — No me diga que esto está prohibido —continuó. — ¡Por supuesto está prohibido! —gritó el general— Cuántas veces tengo que re
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4.
El rey dio una última mirada a la muchacha y a sus padres. Le habían dado todo el derecho a él de decidir el futuro de su hija, ellos ya no querían a la princesa con ellos. — Damos inicio al juicio — dijo el juez con firmeza. Reino de Garicia Nombre: Eva de Mitros Edad: 25 Rango: Princesa. Acusada de: Adulterio. El pueblo aclama: Muerte. — Frente a nosotros tenemos a la que una vez fue princesa, futura reina de Garicia, Eva de Mitros, condenada por adulterio junto al príncipe Jone Pride. Acusada de traicionar a la realeza al confabular con el príncipe, no solo por adulterio, sino también a favor de un posible atentado contra el rey.  — Eso es mentira, yo no hice nada por- — ¡Silenció! — ordenó el rey haciéndola callar. — Según la ley — el juez leyó — A todo aquel que traicione al rey y al reino de Garicia será sentenciado a muerte al instante de proclamar la condena, sin embargo, f
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5.
La princesa fue tirada como trapo al pie del castillo mientras ella lloraba y protegía su vientre. La dejaron desprotegida ante todo el pueblo quienes pasaban a su lado lanzándole escupitajos y todo tipo de maldiciones.   Estaba sucia y maltratada. — Mi señora — escuchó a lo lejos. — Regina — susurró con cansancio. — Mi señora — volvió a escuchar. Sintió los brazos de la joven, que era antes su dama, rodearla con cuidado levantándola del suelo. — Venga señora, la llevaré a mi casa.  — No regina, tendrás problemas por mi causa y no me lo perdonaría. — No se desgaste mi princesa, guarde sus fuerzas. Hay alguien esperándola en casa. Eva cerró los ojos dejándose llevar por Regina, antes de hacerlo vio a la madre de esta acercarse a ellas a paso rápido. Eva iba a desmayarse, sentía todo su cuerpo débil y cansado. Se dirigieron a casa de las damas. Regina peinaba y limpiaba el rostro de su señora con
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6.
ACTUALIDAD. Once años después   — ¡La princesa ha desaparecido! Es lo único que se escucha en cada rincón del palacio. Toda la servidumbre estaba atenta y buscando a la princesa desaparecida, en los baños, en su recamara, en la cocina del palacio, en todos los lugares sin poder encontrarla. No era la primera vez que la princesa de nueve años se escapara de todo el ajetreo de la monarquía. — ¡Encuentren a la princesa! — exclama el rey sentado en su trono. Fuera del palacio, en uno de los puestos del pueblo: — ¡Corre más rápido nana! — No corra, princesa. — le responde la encargada de la niña al mismo tiempo. La pequeña princesa seguía su camino libre, sin preocuparse de lo que los pobladores pudiesen hablar de ella, ya que era conocida por la mayoría de ellos. La niña era amada por cada uno de los habitantes de ese pequeño pueblo, su bondad y generosidad enamorada a cualquier persona que la conociera, anonad
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7.
— Adelante. ¿Su abuelo la quería? Michelle  siempre se preguntaba cada vez que veía a su abuelo acariciar a su prima, la princesa siempre veía a su abuelo acariciarla y llenarla de elogios. Regalos cada día, besos cada noche y amor por doquier es lo que Michelle  quería de su abuelo, todo lo que su prima gozaba y ella no podía; ¿por qué son diferentes? ¿Por qué su abuelo quería a su prima y a ella no?  La pelirroja anhelaba la voz de su abuelo contándole un cuento por las noches, justo como lo hacía con Aiza. Aquella princesa curiosa visitaba la alcoba de su prima solo para escuchar a su abuelo narrar uno de esos cuentos a su prima, con amor y ternura que nunca conoció de su parte. Pese a todo ello, sentía el amor de su abuela, quien siempre que tenía oportunidad la protegía de los severos castigos del rey. — «¡Ah!» La princesa acababa de ser reprendida por el rey. El sonido de la palma de la mano del rey sobre la suave mejilla de la pr
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8.
El ser humano necesita muestras de amor para poder desarrollar fortaleza mental pues no hay nada más doloroso en el mundo que no sentir amor por la familia. Tener la impresión de haber encarnado en la familia "equivocada" supone una experiencia desafiante y muchas veces compleja. ¿Es difícil? ¡Claro que sí! Michelle  corre hacia la salida trasera de la cocina del palacio donde no había guardias ni perros de defensa. Sale con rapidez por la pequeña puerta, corriendo con sus largos cabellos golpeando su rostro impidiendo ver con claridad el camino por donde va. Sigue corriendo hasta llegar a un parque que conoce a la perfección, ese parque al que su madre la llevaba todos los domingos; se sienta en un banco de madera en el centro del parque teniendo una vista completa de todos los juegos para niños de su edad. Familias paseando con sus hijos, niños jugando entre ellos y el sonido de las aves cantando hicieron sentir a Michelle  sola. — Hola — a su lado un chi
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9.
— ¡Juega con nosotros Will! — Joven … — el mayor no termina su oración puesto que el chiquillo le había lanzado una gran bola de lodo al rostro, ganándose la risa de ambos pequeños. — Es hora de irnos. — sí, a veces odiaba su trabajo, parecía más niñero que un protector. Michelle  se puso algo triste, su nuevo amigo se iba y ella pensaba que no lo volvería a ver, esa tarde pasó un momento muy divertido con el chico y después de mucho tiempo logró reír como antes lo hacía. — Hasta luego Michelle . — ¿Nos volveremos a ver? — dice ella un poco tímida. — Si vienes a estas horas los domingos, seguro me encontrarás. — Michelle  asiente feliz por aquella información. Lograría escaparse como sea del palacio para ver a su nuevo amigo — Ten, devuélveme el libro la próxima vez que me veas. — dice alejándose. El adolescente la veía como una hermanita perdida, por lo que desde ese momento estaba dispuesto a que, si se la volviera a encontrar, la
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10.
— Mami — dice la niña al lado de la cama de su madre, con sus ojos rojos de tanto llorar, sentada en las piernas de su hermana mayor. — Dime mi amor. — No te vayas. Los ojos de la madre se hicieron vidriosos, ¿cómo podría responder a eso cuando estaba a punto de morir? — Mi precioso sol — Isobell acaricia el cabello de su hija menor — y mi cerecita, — repite el acto con su hija mayor — siempre voy a estar aquí — señala el pecho de la pequeña — y aquí, en sus corazones. — No me importa mami, yo quiero que me lleves al colegio. — la pequeña llora sin parar haciendo que el corazón de su madre se rompiera. — Mi amor, no llores mi pequeña, sé que sientes muchas emociones. Estoy muy orgullosa de ustedes, las estaré cuidando, las estaré cuidando todos los días para ver qué cosas nuevas y emocionantes lograrán. — Pero mami, yo quiero verte todos los días. Leer más