Santiago, amorosamente voluble

Santiago, amorosamente volubleES

Black-Wings1777  Completo
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Resumen
Índice

Él es la oveja negra de la poderosa y multimillonaria familia Brin. Desde que decidió dejarse llevar por el destino, ha estado recorriendo el país en un viejo coche Ford, dejando corazones ilusionados por aquí y allá. Pintor por pasatiempo y mujeriego por elección. Se considera a sí mismo un hombre bohemio que antepone su libertad a cualquier compromiso mundano, sea sentimental o familiar. Vive el día a día, sin preocupaciones ni obligaciones y plasmar en un lienzo las diferentes ciudades que visitó, se convirtió, también, en una manera de ganarse sustento y solventar ciertos placeres que ningún hombre debiese de reprimir. Un día, en su ahínco por pintar un nuevo paisaje, llega a una ciudad repleta de belleza por explorar y queda fascinado por todos los posibles placeres que puede experimentar. Sin embargo, quizá no todo sea tan… nítido y las cosas pueden volverse turbias cuando conozca a una hermosa joven que desencadenará una sucesión de eventos que pondrán en peligro su mundo bohemio y su mejor secreto guardado... «No me interesa la fama, pero sí el sentirme satisfecho conmigo mismo». ←♥→ Obra registrada en Safe Creative. No se permite copia total o parcial, sean originales. Para todos aquellos que me conocen, saben perfectamente que todas mis obras están registrada y para lo que no, pues ya lo saben. Ante cualquier tipo de plagio, se tomaran las medidas necesarias.

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Prólogo.
Renegó por media hora bajo el sol abrazador y no pudo solucionar el problema del viejo auto, tampoco era como si supiese algo de mecánica, pero creyó que toqueteando algo del motor, el coche arrancaría tal cual sucedía en las películas. Bueno, se equivocó y, no teniendo alguna posible solución, emprendió rumbo hacia un bar-café que ya había visitado con anterioridad. Hacía dos meses que se instaló en un pequeño hospedaje, la habitación era barata y lo suficientemente cómoda para él y sus pocas pertenencias. Además, nunca se quedaba por mucho tiempo en la misma ciudad y esta vez no sería la excepción. Su familia nunca lo buscaría en Valencia, lo harían por Málaga o San Sebastián o cualquier otra ciudad lejana, pero no a pocos kilómetros de Madrid. Misma razón por la cual ni se preocupaba de ser encontrado y podía estar tranquilo y hacer de las suyas como el hombre libre que era. Sonriendo, ingresó al bar-café. El aroma dulzón con notas de café flotaba en el aire y, mi
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Capítulo 1
Sonrió lobuno y no era como si se estuviese burlando, aunque sí lo hacía, pero no podía negar que la situación dio un giro bastante inesperado y hasta hilarante, al menos, así lo creía. Cuanto más pensaba en todo ese cotilleo que oyó, la curiosidad emergía y se enraizaba dentro de sí. Por favor, él se consideraba un hombre de placeres y no estaba en sus planes desperdiciar una oportunidad tan…—¿Otro cappuccino?Levantó la cabeza y su mirada fue capturada por unos ojos color marrón chocolate. Sí, el era un hombre y no le importaba un comino reconocer la belleza en otro. El camarero era un tipo ordinario, pero el rostro de este destacaba por su mandíbula cuadrada y ojos de un marrón líquido semejante al chocolate caliente.—No tengo dinero para pagar otro —espetó, era mejor ser honesto—. Aunque
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Capítulo 2
Una semana transcurrió desde que tuvo el grato placer de tener a una mujer en su cama y, desde entonces, no volvió a ver a dicha mujer. Además, él había dejado muy claro que no le interesaba nada más que un buen polvo. Sí, con esas palabras y la mujer aceptó. El resto era historia vieja.Pudo vender el cuadro en una galería, obteniendo unos buenos billetes con los cuales podía solventar sus gastos por unos cuantos días más, pero el asunto estaba en que debía pintar otro y, bueno, venderlo si quería seguir teniendo una cama para dormir y comida para mitigar el hambre. Llegó a pensar en la posibilidad de vender su auto, aunque posiblemente no consiguiese mucho por este. No descartaba ninguna posibilidad con tal de salir del apuro y definitivamente no era una opción pedir dinero a su padre. No, ni aunque estuviese a punto de morir de hambre lo haría.Ingr
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Capítulo 3
—Olivia —llamó la mujer, quien estaba cerca del ventanal—. Olivia, ven un momento.—Ya voy —replicó la muchacha.Giró sobre sí y caminó hasta quedar al lado de la mujer. Esta la miró con el ceño fruncido, haciendo un gesto para que ella mirase por el ventanal.—¿Qué estoy buscando o viendo, Beatriz? —preguntó, tratando de encontrar algo que le llamase la atención desde afuera.—Pues había un hombre con aspecto de vagabundo merodeando la calle —refutó la mujer, corriendo más la cortina de seda italiana y mirando hacia la calle en cuestión—. No sé quién era. Llevaba algo en su hombro y no me dio buena espina. Creo que no es de por aquí.—¿Quién puede andar a estas horas? —profirió, alejándose del ventanal—. Bueno, no impor
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Capítulo 4
—Estoy un poco cansado de todas esas habladurías que corren por ahí —imperó el joven hombre, haciendo un gesto despectivo con la mano.—Muchacho, no hiciste nada y no debes de hacer caso de esas cosas —sugirió el otro, un hombre mayor.—Eso lo sé, pero es agotador escuchar siempre las mismas cosas —El joven hombre bebió de la taza con café y, luego, miró por la ventana—. La culpa es solo de ella. Ella que lleva a sus amantes a su propia casa. Una vergüenza.—Dicen que renunció al trabajo en ese bar —chismoseó el hombre mayor—. Seguramente no recibía buena paga con ese trabajo de camarera.—¿Qué importa eso? —intervino el tercer hombre, otro mayor.—Importa porque ahora los rumores se hicieron más fuertes y, lo peor, es que me involucran a mí —refutó e
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Capítulo 5
Olivia estaba de los nervios y muy enojada, paseándose de un lado al otro por la sala de estar y mirando, de vez en cuando, por el enorme ventanal. No podía creer que después de todo el asunto histérico de Beatriz los días anteriores, ayer esta cambió completamente de parecer al hablar con el hombre con aspecto de vagabundo. Estaba segura de que el tipo había engatusado a Beatriz con esos ojos color turquesa y quién sabe qué más, pero el asunto era que ahora el hombre estaba de nuevo en su jardín, en su propiedad y eso era el colmo.—¡No debiste darle permiso, Beatriz! —exclamó, al borde de un colapso nervioso—. No quiero ver a ese hombre, un completo extraño, merodeando por el jardín —Giró sobre sí y quedó frente a la mujer—. ¡Encima le dijiste que podía venir cuántas veces quisiera!—C&aac
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Capítulo 6
Tragó los bocadillos de buena gana y bebió el café. Sabía que su actuación estaba dando buenos resultados y esto solo era el comienzo.Como lo había intuido ayer, la empleada era fácil de manejar e incluso consiguió, con solo una sonrisa de buen chico, que esta le diese permiso para entrar a la casa. No tuvo que hacer absolutamente nada, la mujer cayó rendidita a sus pies. Sacaría provecho, de eso no tenía un ápice de dudas. Sin embargo, se preguntó si la buena mujer, que tenía una especie de devoción para con su “señorita”, sabía lo que las personas hablaban de esta y si tenía algún tipo de conocimiento respecto a los amantes que la visitaban. Saber esto último no le había costado nada porque lo oyó por parte de los tres hombres que frecuentaban la misma cafetería que él y, antes de llegar a la cas
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Capítulo 7
—Tú, cómo es…—Yo.—Pero…—Oh, no te preocupes. Solo estoy aquí para darte un indicio.—¿Qué estás diciendo?—Venga, lo que has oído. Solo te diré que yo sé lo que soy y siempre reconocí que nunca fui un buen hijo ni un buen hermano. Sí, también soy un desagradecido con todo, pero yo sé eso y ellos también lo saben. Siempre lo supieron.—Escucha…—Solo un indicio —interrumpió, otra vez—. Solo estoy aquí por mera casualidad y por la misma me enteré de tu llegada.—Pero…—Deja de interrumpir. Me pregunto qué diría mi padre si supiese que todo lo bueno que haces para la compañía es gracias a mi, ¿eh?—No entien…—Bueno, eso es evidente porque
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Capítulo 8
La semana finalizó con buenos avances, de eso no le cabía la menor duda. Había progresado con la pintura del jardín, aunque de ahora en más tendría que ralentizar un poco el ritmo si quería seguir yendo por un par de semanas más a la casa de la muchachita indecente. Ayer le dijo a la empleada que por ser fin de semana no iría a la casa, que prefería darles un respiro de su presencia y esta le había insistido que no habría problema alguno si decidía ir también a pintar su cuadro los sábados o domingos. Santiago se negó por un motivo muy importante: tenía que vender uno de esos retratos que había hecho anteriormente y conseguir dinero porque sus escasos billetes estaban agotándose y necesitaba seguir pagando la posada en la cual se hospedaba. No le había dicho esto último a la empleada, ella no tenía por qué saberlo, eso era c
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Capítulo 9
De nuevo tuvo que regocijarse por dentro, había valido la pena su actuación de buen chico durante todo el tiempo que desperdició acompañándola a realizar las compras. Había sido un caballero llevando las bolsas y preguntando cualquier tontería para sacar conversación e información, aunque con esto último no hubo tanta suerte porque la chiquilla mucho no dijo sobre sí misma.Y ahora, mientras caminaba a su lado, cargando las bolsas, la observó minuciosamente y se preguntó el por qué despertaba tanto interés en él una muchachita como esta.—Dime, Santiago, ¿qué es para ti pintar?La pregunta lo tomó tan desprevenido, ocasionando que frenase los pasos y quedase parado en medio de la vereda. Analizó la pregunta en su mente, nunca nadie, su familia no contaba, le había cuestionado sobre su trabajo, su pasión,
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