Cuando el auto entró en el tramo de acceso restringido, el profesor encargado de recibirme recogió la bolsa sellada con mi celular.—A partir de ahora, su única identidad será su número de proyecto.—Su identidad anterior, sus relaciones personales y su historial de comunicaciones quedan en suspenso.Asentí.—Entendido.Al otro lado de la ventanilla, la ciudad fue dando paso a un paisaje desolado.Me recosté en el asiento. Por primera vez, no tenía que preocuparme por que alguien me escribiera de pronto para pedirme que llevara algo, editara un video o resolviera algún desastre.Aquella tranquilidad me resultaba un poco extraña.Esa noche, en la Capital, la celebración de Marta ya había comenzado.Subido a una escalera, Axel colgaba la última guirnalda de luces de colores, Roberto se encargaba de ajustar la proyección, Hugo cortó el pastel decorado con cinco figuritas.Cuando Sergio miró la hora, eran las siete y cinco de la noche, pero yo aún no había aparecido.Me envió un mensaje.“
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