Cuando el auto entró en el tramo de acceso restringido, el profesor encargado de recibirme recogió la bolsa sellada con mi celular.
—A partir de ahora, su única identidad será su número de proyecto.
—Su identidad anterior, sus relaciones personales y su historial de comunicaciones quedan en suspenso.
Asentí.
—Entendido.
Al otro lado de la ventanilla, la ciudad fue dando paso a un paisaje desolado.
Me recosté en el asiento. Por primera vez, no tenía que preocuparme por que alguien me escribiera d