El vehículo se detuvo frente a la entrada del lugar y, durante unos segundos, me limité a observar a través de la ventanilla.—Vaya... —murmuré.No sabía exactamente qué esperaba encontrar, pero definitivamente no era aquello.La gala se celebraba en uno de los hoteles más lujosos de Bellmont. Desde el exterior, el edificio parecía una mezcla perfecta entre arquitectura clásica y modernidad, con enormes ventanales iluminados y una entrada decorada con arreglos florales blancos que se extendían a ambos lados de la escalinata.Había vehículos de lujo estacionados frente a la entrada y hombres de traje encargándose de recibir a los invitados.Y fotógrafos, muchos fotógrafos.—¿Por qué hay tantos? —pregunté.Isabella soltó una pequeña risa.—Porque hay personas aquí que necesitan que todo el mundo sepa que están aquí.—Eso no tiene ningún sentido.—Bienvenida a las galas de Bellmont.La puerta se abrió y Noah fue el primero en bajar.Me extendió su mano y se la tome terminando de bajar. M
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