Alexander Mi mente era un torbellino fuera de control; la revelación de mis propios sentimientos por Zoe me había dejado al borde del abismo, pero mirar a Zara... mirarla entre los destellos de las botellas destrozadas me hizo ver, por primera vez con absoluta claridad, lo dañina y destructiva que había sido nuestra historia durante todos estos años.Una cadena infinita de celos, ausencias, engaños y manipulaciones disfrazadas de amor.Aun así, no pude sentir un odio puro hacia ella. A pesar del veneno, a pesar del cansancio que me carcomía los huesos, había un hilo invisible del pasado que me ataba a su recuerdo. Aún guardaba sentimientos por ella, un cariño viejo y marchito arraigado en la costumbre de toda una vida, y el peso de ese apego me impedía darle un hachazo definitivo en ese preciso segundo.—Zara... —murmuré, con la voz quebrada y rasposa, dando un paso atrás.—Alexander, por favor —susurró ella, dand
Leer más