Alexander
La pregunta de Zara flotó en el aire sofocante del penthouse, densa y pesada como una condena.
«¿Te enamoraste de Zoe?»
Sentí un choque eléctrico recorrer mi espina dorsal. Mi primer instinto, fue la evasión. Ni siquiera yo mismo tenía las respuestas. Mi mente era un territorio minado, un caos donde no lograba descifrar si este torbellino que me oprimía el pecho era simple posesión, culpa o algo infinitamente más peligroso.
Neg