Desde el punto de vista de SloaneMe quedé allí quieta, todavía intentando dar sentido a lo que el llamante acababa de decir. De repente, la puerta se abrió de golpe.Papá entró tambaleándose y, por un momento, no lo reconocí. El barro en su rostro, las manos temblorosas, la mirada vacía y quebrada... era como si estuviera mirando a un desconocido que llevaba la piel de mi padre.—Papá. —Crucé la habitación hacia él—. ¿Qué te hicieron? ¿Quién era ese hombre? ¿Qué quiere de nosotros?Miró sus propias manos como si le pertenecieran a otro.—Los casinos... —susurró—. El Sindicato Delvecchio. Lo perdí todo, Sloane. Las cuentas en el extranjero, las escrituras de las líneas de navegación, la finca. Hasta el último céntimo.Me detuve en seco.—¿Qué quieres decir con "todo"?—Todo. Absolutamente todo. —Lo repitió más despacio, como si la repetición pudiera suavizarlo.—Eso no es posible. —Mi voz sonó extraña, demasiado tranquila, demasiado controlada—. Mamá pasó toda su vida construyendo est
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