[POV de Antonio]
Estaba junto a la ventana observando el tenue resplandor de la ciudad cuando la puerta de mi estudio se abrió de golpe sin que llamaran. Los pasos de Enzo eran familiares; no necesitaba girarme. Se dejó caer en la silla frente a mi escritorio, estirando las piernas. Enzo había estado inusualmente callado desde la boda. Lo conocía lo suficiente para leer la tormenta bajo la superficie.
—¿Quieres decirme por qué tienes cara de haberte tragado un avispón? —pregunté sin apartar la