En cuanto mi esposo aparco el coche en nuestro garaje, baje lentamente, me cogió Mario de la mano y entramos en nuestra casa, fui a subir las escaleras para dirigirme al dormitorio, pero no me dejo, llevandome el al salón, sentandonos en el sofa.—- Rebeca, tu sabes que te amo, te he demostrado con análisis que me drogaron, que no era yo el que la estaba follando, ¿que más quieres? mi amor, por favor creeme —- me dijo acariciando mi mejilla con sus dedos.—-- Mario por favor, quiero irme a la cama, si quieres hablar lo haremos mañana, ahora no me apetece, buenas noches — le respondi, levantandome del sofá para ir al dormitorio. Poco tardó en entrar también Mario, me metí en el cuarto de baño, para cambiarme de ropa y ponerme un camison, cuando salí me fui directamente a la cama ante la mirada de Mario, él se desnudo tumbandose a mi lado, poniendo su mano en mi vientre.—- Lo siento mucho pequeñín, espero que tu mama me llegue perdonar algun dia — fue lo último que le escuché, antes
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