Cuando llegamos a casa, Katia estaba muy sonriente lo contrario que yo, Mario no hacia mas que mirarme pues el no sabia que yo lo había escuchado casi todo lo que hablo con Alex, Nada más entrar en mi casa, cogi mi bolso y las llaves de mi coche, y aunque escuche como me llamaba mi esposo, no me di la vuelta, salí de la casa, me dirigí hacia mi coche, pero abriendo la puerta Mario me cogió del brazo.— ¿Se puede saber a dónde vas? — pregunto.—- Con mis padres, tú puedes quedarte con tu futura esposa y tus futuros suegros, no los quiero ni ver, si cuando se vayan si aun sigues pensando en mi, llamame — le dije y entré en el coche, arrancandolo enseguida.Cuando llegue a la casa de mis padres, me quede unos minutos dentro, le di un puñetazo al volante poniendome a llorar como una idiota. Escuche como le daban golpecitos al cristal, pero estaba tan nerviosa que no sabía qué era ese ruido, hasta que abrieron la puerta sintiendo como me abrazaban unos brazos—- Rebeca, soy yo Duncan, ¿qué
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