El jet aterrizo en el aeropuerto de Miami, al bajar ya nos esperaba un coche negro con las lunas tintadas, el chofer nos abrio la puerta entrando los dos, mientras el equipaje lo subian al maletero.. Al llegar al hotel, todo el personal nos felicitó subiendo después a la Suite Nupcial donde solo se podía llegar solo con el ascensor. El botones dejo nuestro equipaje dandole mi esposo una buena propina por la sonrisa que tenía el muchacho.
—- Bueno, ya estamos solos, ¿que le apetece a la señora