Adriana se está volviendo cada vez más escandalosa.
Resultó que la locura de Adriana no se detuvo ahí. Aquella mujer serpiente volvió a montar otra escena, deliberadamente diseñada para hacerme quedar como alguien terriblemente mala y cruel ante los ojos de Mamá.Aquella tarde, en el pasillo desierto del segundo piso, Adriana se dejó caer intencionalmente al suelo justo cuando solo estábamos ella y yo allí. En cuanto su cuerpo tocó el piso, se puso a gritar histéricamente con una voz chillona, fingiendo que yo acababa de empujarla con brusquedad.—¡Ay! Camila, ¿qué te pasa? ¿Cómo puedes ser tan cruel conmigo? —su llanto estalló de inmediato, resonando por todo el corredor.Me quedé paralizada, sin haber tenido siquiera tiempo de responder o abrir la boca, porque mi mente todavía intentaba asimilar su astucia. Pero, antes de que pudiera defenderme, Javier ya había aparecid
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