Joaquín permanecía inmóvil sobre la cama del hospital, con la mirada fija en la puerta por la que Miranda acababa de salir.Durante unos segundos, el silencio reinó en la habitación.Sin embargo, no era un silencio de paz.Era un silencio pesado, cargado de emociones que él mismo no conseguía comprender.Una parte de su corazón parecía haberse quedado mirando aquella puerta cerrada.Otra insistía en que había tomado la decisión correcta.Respiró profundamente y apartó la vista.Su expresión volvió a endurecerse.—Mi mayor error... —dijo con amargura, apretando los puños sobre la sábana— fue casarme con esa mujer.Daniela sonrió discretamente.Aquellas palabras eran exactamente las que deseaba escuchar.Pero Tom, que aún permanecía en la habitación, no pudo quedarse callado.Durante años había trabajado al lado de Joaquín. Lo había visto enamorarse de Miranda, sufrir por ella, cambiar por ella y, finalmente, convertirse en un hombre completamente distinto gracias a su esposa.No iba a p
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