La noticia cayó sobre la familia Kirland como un golpe imposible de soportar.
Durante unos segundos, nadie reaccionó.
El pasillo del hospital quedó completamente en silencio después de que el médico pronunciara aquellas palabras. Era como si todos necesitaran unos segundos para comprender que aquello era real.
La madre de Joaquín permaneció inmóvil, mirando al doctor con los ojos abiertos, negándose a aceptar lo que acababa de escuchar.
Su esposo.
El hombre que había estado a su lado durante déc