Él observó en silencio los montones de documentos que acababa de entregarle mientras yo le explicaba el sistema que había utilizado para organizarlos.—Los separé por categorías. Los informes militares están juntos, las provisiones...El rey levantó una mano.Me callé de inmediato.Sus ojos continuaron recorriendo cada pila de documentos.—Entiendo.Tomó uno de los montones y hojeó un par de páginas antes de volver a dejarlo sobre el escritorio.—¿Esto es todo lo que has hecho en una hora?Me encogí de hombros.—Es todo lo que el señor Zero me pidió hacer antes de quedarse dormido.Miró al lobo dormido.—Eso suena propio de él.Tomó una de las hojas más grandes del montón correspondiente a las deudas y la deslizó hacia mí.—Supongamos que este hombre exige una respuesta inmediata. ¿Qué le contestarías?Leí solo el título. Recordaba esa carta.—Le informaría que el pago por los cincuenta caballos que entregó será realizado tan pronto como Su Majestad termine de revisar el estado de las
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