La anciana se abalanzó hacia ella con las garras extendidas, cegada por la furia.Sin embargo, antes de que Elion tuviera que intervenir, Serena dio un paso al frente y, con un empujón seco, certero y lleno de desprecio, lanzó a la vieja matriarca de vuelta al suelo.—¡Lo sé todo! —gritó Serena, haciendo retumbar su voz sobre el llanto de los presentes—. Sé perfectamente que fuiste tú quien ordenó la muerte de mi padre. Sé que pactaron con los Pentiti a espaldas del clan, y que invirtieron la verdad para tacharlo de traidor. ¡Ustedes son los verdaderos traidores a este clan!Elaine, desde el suelo, miró a su esposo con los ojos desorbitados por el miedo y la desesperación.—¡Bernard, haz algo! —suplicó la mujer hacia el viejo Don—. ¡Mátalo! ¡Mata a tu hijo y a esa maldita antes de que destruyan todo lo que construimos!Elion dio un paso hacia adelante, interponiéndose entre su padre y Serena, mientras desabrochaba lentamente el botón de su saco, dejando ver la empuñadura de su arma reg
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