Elion no pudo soportarlo más.
Durante varios segundos permaneció frente a Serena, observándola mientras ella sostenía su mirada con una mezcla de rabia, dolor y desafío.
Él había querido quedarse, había querido convencerla de que sus intenciones no eran las que ella imaginaba, pero comprendió que, si permanecía allí, terminarían haciéndose todavía más daño.
Finalmente, se acercó a ella.
Con cuidado, abrió las esposas que sujetaban sus muñecas.
Serena frotó inmediatamente la piel marcada y lo mir