Un minuto antes.
En una fracción de segundo, Elion calculó la distancia, el ángulo y el punto ciego de su adversario.
Con un movimiento felino, Elion agarró un florero de cristal cortado que reposaba sobre la mesa de caoba adyacente y lo arrojó con brutal precisión directo al rostro de Rocco.
El impacto fue seco y demoledor. El cristal se hizo añicos al chocar con el pómulo de Rocco, haciendo que su cabeza se fuera hacia atrás y que la trayectoria del arma se desviara bruscamente.
Un disparo ens