Elion abandonó los aposentos privados de su padre con el paso pesado y la mente hirviendo en incertidumbre.
Cuando finalmente encontró a Serena en el despacho principal, rodeada de mapas territoriales y reportes de la guardia, no dudó en revelarle todo lo que el anciano Don acababa de confesarle en su lecho de muerte.
Serena escuchó en silencio, manteniendo una expresión imperturbable mientras procesaba la información.
—¿Una hija? —preguntó ella, alzando una ceja con una mezcla de sorpresa y frí