Valeria, profundamente molesta por la desfachatez y la astucia de la mujer, decidió que lo mejor era cortar el ambiente por lo sano. Se despidió del grupo, arrastrando a Ji-hoon directamente hacia la intimidad de su suite. Una vez que la puerta de madera fina se cerró detrás de ellos, la joven no tardó en expresar toda su indignación con respecto a la impertinente propuesta que habían recibido en la arena.Ji-hoon, adoptando su acostumbrado porte soberbio y divertido, la observó con una fijeza posesiva. A modo de broma, buscó aligerar la densidad dramática del altercado.—La verdad, bonita, es que la propuesta sonó bastante salvaje —comentó el artista con una sonrisa sutil, acostándose de espaldas sobre las sábanas de seda—. No se me hubiera ocurrido una idea así jamás en la vida.La respuesta encendió de inmediato el orgullo territorial de Valeria. Molesta por los comentarios jocosos de su prometido, la ejecutiva avanzó con pasos lentos y decididos, subiéndose sobre su cuerpo para ac
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