Valeria, profundamente molesta por la desfachatez y la astucia de la mujer, decidió que lo mejor era cortar el ambiente por lo sano. Se despidió del grupo, arrastrando a Ji-hoon directamente hacia la intimidad de su suite. Una vez que la puerta de madera fina se cerró detrás de ellos, la joven no tardó en expresar toda su indignación con respecto a la impertinente propuesta que habían recibido en la arena.
Ji-hoon, adoptando su acostumbrado porte soberbio y divertido, la observó con una fijeza