Capítulo 136. Lluvia repentina.
Afuera, el cielo parecía haberse roto por completo. Un verdadero palo de agua azotaba la ciudad, golpeando los inmensos ventanales de la villa Altamirano con una fuerza ensordecedora.Los truenos retumbaban a lo lejos, pero dentro de la mansión, el clima frío y tormentoso no lograba penetrar el calor de un hogar lleno de amor.En la habitación infantil, la escena era digna de admirar.Nicolás, el temido magnate y hombre de negocios, estaba tirado en el piso sobre una suave y gruesa alfombra de felpa.No llevaba saco ni corbata, solo unos pantalones de estar por casa y una camiseta que marcaba sus músculos.Sobre su pecho, uno de los gemelos, que ya tenían cuatro meses, soltaba carcajadas llenas de baba mientras Nicolás le hacía cosquillas en la barriguita.Emma estaba sentada a su lado, con las piernas cruzadas, sosteniendo a la niña en su regazo mientras jugaba con un pequeño sonajero de colores.—¡Mira nada más a este campeón! —decía Nicolás, levantando a su pequeño en el aire, prov
Leer más