—No me he creído ni una palabra —digo, con la voz fría.—Entonces es difícil —dice Celina, con un suspiro. —Bueno, voy a buscar a Otávio. Isa, luego hablamos bien.—Vale —responde Alice.Ella sale, dejándonos solos. Alice se levanta, con cara enfadada. La atraigo por la cintura, llevando su cuerpo hasta el mío.—¿Qué carita tan enfadada es esa, eh? —pregunto, con la voz provocadora.—No es nada —responde ella, con la voz seca.—¿Estás enfadada conmigo, amor? —pregunto, con la voz cariñosa. Sé que he sido duro y he descargado todo en ella, que no debería. Después de todo, ella no tiene la culpa.—¿En serio? —pregunta ella, con la voz irónica.Empiezo a besar su cuello.—Déjame quitar esa soberbia —digo, con la voz ronca.Entonces, inicio un beso caliente. Ella corresponde a mi beso. Termino con un besito.—Perdóname, amor —digo, con la voz arrepentida. —No puedo controlar mis celos. Y Fábio está aquí. Me he preocupado, he imaginado muchas cosas.—Amor —dice ella, con la voz firme. —Sie
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