Cojo mi móvil y llamo a Davi. Fernanda y Ernandes empiezan a discutir. El móvil suena, suena, y nadie contesta. Vuelvo a llamar. Suena, suena, y al tercer tono, contestan.Llamada ON—¿Amor? —digo, con la voz aliviada.—Hola —responde él, con la voz distante.—¿Estás en casa? —pregunto, con la voz ansiosa.—Estoy. ¿Por qué? —pregunta él, con la voz desconfiada.—¿Puedes venir a buscarnos? —pido, con la voz dudosa.—Puedo. ¿Ha pasado algo? —pregunta él, con la voz preocupada.—Nada grave —respondo, con la voz evasiva. —Solo un accidente.—¿Cómo que un accidente? —pregunta él, con la voz tensa. —Explica bien eso.—Entonces, así... —empiezo a explicar, pero Ernandes me quita el móvil de la mano.—Davi, habla Ernandes —dice él, con la voz irritada. —Lo siguiente: Fernanda ha estado a punto de atropellar a dos peatones, se ha saltado semáforos, ha entrado en sentido contrario, ha estado a punto de chocar con un camión, coches y un autobús, ha chocado con un coche patrulla y ha volcado con
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