Salgo de mis pensamientos y veo que hemos llegado. Bajamos del coche y entramos en la autoescuela. Pronto, un profesional viene a hablar con Fernanda, y todo se organiza para el examen. Vamos al coche. Ella se sienta delante con el instructor, y Ernandes y yo nos sentamos en el asiento trasero.
—Tranquila —dice Ernandes, con la voz tranquilizadora. —Respira y ve despacio.
—Vale —responde Fernanda, con la voz animada.
Sale pisando el acelerador a fondo. De repente, pisa el freno bruscamente.
—Re