Él, abajo, empieza a embestir, y así en este ritmo, no aguanto y llego a mi límite, corriéndome con él metiendo sin parar, pareciendo una máquina.Para, y me bajo de encima. Se levanta y me pone a cuatro patas, mis manos apoyadas en el colchón, mi trasero bien levantado para él. Rápidamente, se coloca detrás de mí, agarra mi cintura con fuerza y mete en mi ano su miembro en un movimiento rápido, poniéndolo todo de una vez, sin piedad, sin compasión, sin pedir, solo me penetró.—Toma, perra —gruñe él, con la voz ronca. —Siente mi polla en ese culo tan rico. Siente cómo te desgarra.Entonces, mete sin piedad, cada vez más rápido y fuerte. Siento mis piernas débiles. Él mete sin parar, su miembro va y viene, creando un ritmo que me lleva al delirio. Tira de mi pelo, haciéndome levantar la cabeza. Está cada vez más descontrolado, me da varias palmadas firmes, y siento su miembro cada vez más desgarrándome.—Así, perra —ordena él, con la voz ronca. —Gime rico. Mueve ese culo para mí, ¡vamo
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