La casa quedó en silencio después de que Marta se retiró a la habitación que Sebastián había preparado para ella.Ricardo permaneció un rato más en el despacho revisando algunos documentos, pero finalmente también se marchó, prometiendo volver temprano al día siguiente con más información. Cuando la puerta principal se cerró, la quietud de la noche volvió a envolver la casa.Valentina no podía dormir.Había intentado quedarse en la habitación, pero cada vez que cerraba los ojos veía la fotografía de Marta atada a la silla. Luego aparecía el almacén abandonado. Después la voz de Daniel en el teléfono, tranquila, fría, segura de que todavía podía manipularla.Bajó las escaleras sin hacer ruido y salió a la terraza.El aire nocturno era fresco y olía a tierra mojada. Las luces del jardín proyectaban sombras suaves sobre el césped, y por un momento Valentina se quedó inmóvil, respirando despacio, intentando ordenar sus pensamientos.—Sabía que estarías aquí.La voz de Sebastián la hizo gi
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