Adrián llegó al evento profesional sin avisarle a Victoria.No fue una decisión planeada. Al menos no quiso llamarla así. Había recibido la invitación de Camila Duarte por cortesía, como parte de los contactos empresariales relacionados con la campaña, y durante todo el día se dijo que no asistiría. Victoria no se lo había pedido. De hecho, probablemente preferiría que no estuviera allí.Pero esa idea lo dejó más inquieto que cualquier reproche.A las siete de la noche, su chofer se detuvo frente al edificio donde se realizaría la presentación privada. Adrián bajó del auto con el traje impecable, el rostro controlado y una tensión que no logró ocultar del todo.En la entrada, una asistente revisó su nombre.—Señor Montenegro, bienvenido. La presentación acaba de iniciar.Adrián asintió y entró.El salón era sobrio, elegante, lleno de empresarios, inversionistas y clientes. No tenía la solemnidad de los eventos familiares Montenegro. Allí nadie hablaba de linaje, recuperación ni sacrifi
Leer más