Aquel día Fernanda esperó el momento adecuado para hablar.No lo hizo durante la cena, porque Victoria no estaba en la mansión y Adrián había llegado con el rostro demasiado cerrado para escuchar sin sospechar. Tampoco intervino mientras Regina e Isabel comentaban los rumores sobre Daniel Reyes y el proyecto de Victoria.Fernanda sabía esperar cuando quería parecer inocente.Permaneció en el salón principal, junto a la ventana, con una manta sobre las piernas y una taza de té entre las manos. Regina hablaba con Ernesto sobre el impacto social de la campaña. Isabel asentía, más preocupada por la opinión ajena que por Victoria.Adrián estaba de pie junto a la chimenea apagada, distante.Fernanda lo observó.Antes, cuando la familia hablaba de ella, Adrián se acercaba de inmediato. La protegía con una mirada, una palabra, su presencia. Ahora parecía dividido entre lo que escuchaba y algo que lo llamaba desde otro lugar.Victoria.Ese nombre ya se había instalado en él.Fernanda bajó la mi
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