Victoria no volvió al taller de inmediato.
Salió de la sala y caminó hacia el vestíbulo, pero al llegar a la entrada se detuvo. Afuera la esperaba el auto que había solicitado. Adentro quedaba Adrián, con sus palabras torpes, sus intentos a medias y esa manera de acercarse que todavía parecía una advertencia aunque él dijera lo contrario.
Durante años, Victoria había evitado conversaciones definitivas.
No porque no tuviera nada que decir. Tenía demasiado. Lo había guardado en la garganta, en son