—Vale, Laura, escucha. —Las palabras le salieron controladas, y estuvo agradecido por ello. Quería tranquilizarla, sin importar lo que estuviera pasando en su propio interior. Ella necesitaba su fuerza—. Puedo estar contigo pronto. Miraré vuelos o iré en coche. De un modo u otro, estaré a tu lado tan pronto como pueda.Laura soltó otro respiro entrecortado. —Gracias, Alex.—Te veo pronto. —Alexander cortó la llamada e inhaló algo del aire que tanto necesitaba, sintiendo cómo los brazos de Isabella se estrechaban a su alrededor mientras él lo soltaba.—¿Cómo de grave es? —preguntó ella con voz suave.—Está en cuidados intensivos —dijo él, sintiendo un escalofrío por la piel mientras se le revolvían las entrañas—. Otro ictus.—Lo siento mucho, Lex.Ella alzó la cabeza de su pecho para mirarlo, y había tanta compasión en su mirada que él casi —casi— pudo creer que ella también lo amaba. Que ya había muchísimo más entre ellos. Le buscó el rostro, con ganas de preguntar, con ganas de confe
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