Punto de Vista de Marimar OquendoMe quedé completamente helada en el instante en que esas palabras salieron de la boca de Levi. La mandíbula se me cerró con fuerza. Todos mis pensamientos desaparecieron, borrados por la pura conmoción y el dolor crudo y mordaz de su amenaza.Lentamente, él se apartó hasta quedar erguido frente a mí otra vez. Sus ojos permanecieron clavados en los míos: fríos, sin vida, totalmente vacíos, como si esperara, estudiándome, observando qué emoción rompería primero en mi rostro.Cuando quedó claro que no tenía nada más que decir, se dio la vuelta y caminó hacia el armario, el lugar al que se dirigía desde el principio. Sacó algo de dentro, luego se volvió hacia mí, acortó de nuevo la distancia y me lo tendió.—Toma.Mi mirada bajó hasta la gran bolsa negra que sostenía en la mano. No podía ver el interior, pero por el peso y cómo colgaba, supe que estaba llena hasta el tope.—¿Qué es esto? —Mi voz sali
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