Mundo ficciónIniciar sesiónPunto de Vista de Marimar Oquendo
—¡Ay, por Dios, Mara! ¿Estás HABLANDO EN SERIO?!Casi me tapo los oídos. Cielos, esta chica era apenas más grande que una mochila, pero su voz se debía oír hasta en la provincia vecina.Seguíamos instaladas en los mismos duros asientos de plástico de la terminal, en plena fase de conocernos.—Baja la voz, ¿quieres? —siseé, aunque sonreía—. Si gritas más, vas a invitar a todos los asaltantes en un radio de cinco kilómetros d






