Advertencia: Este capítulo contiene contenido maduro y sensible no apto para lectores jóvenes. Se recomienda discreción.
Punto de Vista de Marimar Oquendo
No sabía hacia dónde girar la cabeza. En realidad, ni siquiera sabía qué hacer conmigo misma. Dios mío. ¿Cómo diablos habíamos terminado Levi y yo en esta situación?
Mis dedos se enredaban con fuerza en las sábanas mientras Levi mantenía la cabeza enterrada entre mis muslos, implacable y sin prisa al mismo tiempo.
Su boca y su lengua se movía