Punto de Vista de Marimar Oquendo
Las palabras de Levi me atravesaron como un cuchillo. Apenas podía creer que fueran reales.
Sobre todo porque acababa de despertar otra vez.
Mi mirada saltaba inquieta entre la ventana y mi propio cuerpo. El dolor sordo y palpitante entre mis piernas seguía allí, agudo e innegable. Y llevaba exactamente la misma ropa que cuando él pronunció aquellas palabras terribles.
Era como si el cielo se hubiera partido en dos y me hubiera caído entero sobre los hombros.
D