—¿Tan pronto? —preguntó con voz suave como el terciopelo, aunque con un matiz de desafío. Su mirada se posó en la de ella, buscando, poniendo a prueba.Ella sostuvo su mirada fijamente. —Sí —respondió, con un tono ligero pero firme—. Ya que es evidente que no tienes nada más que decir...Él arqueó una ceja, su sonrisa se acentuó y, por un instante, pareció que intentaría detenerla, persuadirla para que se quedara, para extender ese hechizo que lanzaba con tanta facilidad. Pero en lugar de eso, simplemente asintió lentamente, con los ojos brillantes, mientras retrocedía un paso.—De acuerdo —dijo, como cediendo, aunque ella podía sentir el peso de su mirada sobre ella.Susan intentó pasar junto a él, pero no llegó a dar más de dos pasos. Debería haber sabido que Leo, siendo como era, no la dejaría ir así como así. En un instante, él la atrajo hacia sí, apretando sus brazos con fuerza. Susan abrió la boca sorprendida y, justo antes de hacerlo, comprendió que Leo iba a besarla. En ese mom
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