Susan tragó saliva, sintiendo que se le ruborizaban las mejillas. —Caroline… este es Leo —dijo en voz baja. Intentó sonar natural, pero su voz tembló un poco.
Leo entró, saludando a Caroline con una sonrisa cortés. —Encantado de conocerte, Caroline.
Los ojos de Caroline brillaron de curiosidad al notar cómo la presencia de Leo parecía cambiar el ambiente de la habitación. Se volvió hacia Susan, arqueando una ceja. —Creo que por fin entiendo quién es ese hombre misterioso —murmuró, lo suficiente