Capítulo 41. El reloj en contra.
Fernando la besó. Y Camelia le respondió. No fue un beso tranquilo. Fue torpe. Doloroso.Lleno de miedo, de noches llorando sola, de llamadas no contestadas, de lágrimas derramadas en silencio y de todo aquello que ninguno de los dos había sabido decir.Los dedos de Camelia se aferraron a la camiseta negra de Fernando. Y el corazón del hombre prácticamente explotó dentro de su pecho.Porque ella lo estaba besando. Porque, después de todo… Ella seguía ahí.Fernando cerró los ojos y profundizó apenas el beso, con una delicadeza casi reverencial, como si cualquier movimiento brusco pudiera romper aquel milagro.—Camelia… —susurró contra sus labios.Ella respiraba agitada. Y durante un segundo, un maldito segundo, Fernando creyó que había vuelto a casa. Creyó que estaba perdonado. Creyó que había recuperado a su esposa.Pero no era así; las manos de Camelia se apoyaron sobre su pecho y lo empujaron con fuerza.Fernando dio dos pasos hacia atrás.La sonrisa esperanzada que comenzaba a apar
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