Saliendo del centro comercial junto a André, Amalia estaba tan avergonzada que, cuando se dio cuenta, ya estaba llorando.No entendía por qué se sentía así.Debería estar feliz.Después de todo, aquello sería el motivo perfecto para que su matrimonio terminara de una vez por todas.Por fin sería libre.Lejos de Filipo.Un hombre que había demostrado no tener escrúpulos ni palabra.Porque, aunque parecía estar cambiando de verdad, acababa de demostrar que era un actor extraordinario.André caminaba despacio a su lado, respetando su silencio.La acompañó hasta su automóvil, abrió la puerta e insinuó que subiera.—No, André. No hace falta que me lleves. Mi chofer vendrá a recogerme dentro de un rato. —explicó.—¿Qué dices, Amalia? Jamás permitiría que te fueras en el estado en que te encuentras.Ella lo pensó unos segundos y terminó aceptando.En el fondo, André tenía razón.Si Almir iba a buscarla, la llevaría directamente a casa.Y Filipo seguramente estaría allí esperando para decir u
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