LilianaCamino con el corazón dándome porrazos en el pecho. La mención de la madre de María de los Ángeles, y la forma tan asquerosa en que ese tipo me asocia con ella me hace hervir la sangre. Sé que Lorenzo no ha sido un santo que digamos, que guarda demonios, pero eso no importa porque todos los guardamos. A todos nos aterroriza nuestro cruel pasado y por eso yo no ondeo en ello, no es mi asunto. Su pasado con su exesposa y el ex amigo es una herida abierta y no soy la apropiada para decirle que lo supere o no, si yo no he superado lo que me aqueja. No obstante, ver la crueldad de esta gente me da asco.Giro en el pasillo, buscando el área de los servicios, en una zona más apartada y oscura del restaurante al aire libre, resguardada por enormes pilares de piedra decorados con enredaderas. Necesito un minuto, he tenido demasiado estrés con la mujercita esa que es la anfitriona y bueno, tampoco yo soy un alma piadosa que tiene toda la paciencia del mundo. Yo solo soy paciente con los
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