Leí la frase “resentimientos personales” tantas veces que casi empecé a tomarla como insulto personalizado.Ahí estaba, en el documento de Renata, escrita con toda la seriedad del mundo, como si mi problema con ella fuera que no me invitó a un cumpleaños o me miró feo en una cena.Resentimientos personales.Claro.Porque que me robaran cartas, me borraran de informes, cerraran una búsqueda donde ya me habían encontrado embarazada y luego intentaran acercarse a mi hijo sin permiso era, según Renata Armand, un asunto de resentimiento.Me dieron ganas de contestar la solicitud con una sola frase:Señora, resentida estará su conciencia.Pero después recordé que Renata no tenía conciencia. Tenía sala de juntas.Estábamos en mi comedor, que ya no parecía comedor sino oficina de crisis familiar. Había papeles, café frío, el celular con la abogada en videollamada, Sofía sentada con una libreta que decía “ideas legales pero con veneno”, Damián frente a mí, demasiado serio, y en el centro de la
Leer más