57.
Me vestí como quien va a una entrevista familiar, pero por dentro me sentía lista para entrar a un ring con aire acondicionado.
No quería ir.
Eso era lo primero.
No quería sentarme en una sala con Renata Armand, verla acomodarse el vestido, escuchar su voz suave y soportar que usara palabras bonitas para intentar entrar en la vida de mi hijo como si no hubiera pasado nada.
Pero tampoco iba a esconderme.
Ya había pasado demasiado tiempo creyendo que el silencio era una forma de sobrevivir. Y no.